Chelsea Wolfe cierra una década de transformación con The Dark, su noveno álbum, publicado el 21 de agosto por Loma Vista. La californiana lleva más de quince años construyendo un universo sonoro entre el doom, el folk y el art rock, desde el ruido casero de The Grime and the Glow (2010) hasta la introspección electrónica de She Reaches Out to She Reaches Out to She (2024). En esta ocasión, tras un proceso de sobriedad y "trabajo interior" que la propia artista describe como una forma de dejar de autoabandonarse, Wolfe compuso el disco junto a su colaborador habitual Ben Chisholm y la productora Jennifer Decilveo, sumando a Robin Finck (Nine Inch Nails), Matt Chamberlain (Tori Amos, Fiona Apple), Stella Mozgawa (Warpaint) y Justin Meldal-Johnsen (Beck, Air), entre otros.
"Death Is Not the End" condensa esa dualidad tan suya: arranca casi en silencio, con guitarra acústica y una voz apenas susurrada que contempla la mortalidad sin rodeos, imaginando la muerte como un océano en el que flotar. La letra combina resignación —"death is inescapable"— con la promesa de un reencuentro, tejiendo imágenes acuáticas de metamorfosis (foca, sirena, ángel entre las algas) que sugieren ciclo antes que final. Tras ese largo silencio, todo estalla en un cierre distorsionado, guitarra y bajo empujando bajo su voz, como si la calma inicial solo hubiera estado conteniendo la tormenta.
domingo, 30 de agosto de 2026
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